No es extraño ver en redes sociales, revistas y televisión a mamás con la misma figura que tenían antes del embarazo como si nada hubiese pasado y esto nos hace creer que es lo normal, que se debe perder el peso (lo antes posible) ganado a lo largo de los 9 meses, pero, hay que tomar todo con calma, no es saludable ni tampoco obligatorio pretender o buscar estar “como antes” al mes de haber dado a luz ya que el cuerpo de la mujer cambia con la maternidad.
Es verdad que el sobrepeso u obesidad en el embarazo no es lo recomendable porque pone a la mamá en un riesgo mayor de diabetes, problemas cardiovasculares, dislipidemias, etc., pero, esto no implica poner en riesgo la salud. Cada cuerpo es un universo diferente a otro, por lo tanto, cada mujer es responsable de él y es por esto que queremos compartir con ustedes esta información.
Los especialistas en salud (médicos y nutricionistas) no recomendamos hacer un régimen hipocalórico (de adelgazamiento / estricto) durante el primer y 3er mes post parto ya que la lactancia materna va a cumplir un rol súper importante en este proceso. Luego de estos primeros meses podemos empezar a hacer algunos cambios en nuestra alimentación, siempre de la mano de un nutricionista, para que esta disminución de peso o recuperación de figura sea favorable para la mamá y el bebé.
¿Cómo debe ser mi DIETA?
Tenemos el concepto equivocado de término “dieta” , lo relacionamos con dejar de comer, comer poco, quedarnos con hambre, etc., pero es todo lo contrario a esto. Actualmente existen infinidad de dietas restrictivas y aunque con muchas de ellas logramos reducir esos kilitos de más, al mismo tiempo ocasionamos una importante pérdida de energía e incluso estética.
DIETA es comer de todo un poco, pero con control, tener equilibrio en las porciones, preparaciones, horarios y combinaciones, pero, podemos darnos ciertos gustos sin castigar nuestra salud y con un adecuado plan de actividad física para que los resultados sean realmente efectivos.
Nutrientes Clave y necesarios
Si prescindimos de los carbohidratos, reducimos el aporte de proteínas el resultado que obtenemos es, disminución de peso, pero con una deficiencia grande de nutrientes, mal humor, problemas para tener conciliar el sueño y sobre todo, poca energía para atender y cuidar a nuestro bebé.
La lactancia materna es un periodo en donde las necesidades energéticas pueden llegar a ser mayores en comparación a la etapa del embarazo y puede ser mucho más agotador por lo que implica la producción de leche. Es necesario compensar ese gasto de energía con la ingesta adecuada de una alimentación balanceada y acorde a las necesidades, pero no implica comer el doble sino, comer en cantidades saludables y cubriendo los requerimientos personales.
Carbohidratos: Principal fuente de energía
-Pan integral, hojuelas integrales, arroz integral, pasta integral, menestras, granos, avena, quinua, papa, camote, yuca, etc.
Proteínas: Encargadas de la formación o construcción de piel, pelo, uñas, músculos.
-Carnes (res, pollo pescado, pavo) y vísceras, huevo, lácteos (descremados).
Grasas: vehículo para algunas vitaminas como la A, D y E. Una de las principales fuentes de energía.
-Palta, aceitunas, maní (sin sal), ajonjolí, aceite de oliva, etc.
Vitaminas y minerales: Protección y defensa
-Frutas y verduras
TIPS A TOMAR EN CUENTA
- Mantener un régimen de alimentación sano.
- Evitar el alcohol y azúcar, dulces, golosinas, bebidas gaseosas, etc.
- Reducir el consumo de sal.
- Evitar aliños fuertes y/o excesos de condimentos.
- Practicar con frecuencia actividad física.
- La dieta debe ser personalizada porque el aporte energético depende de la mujer y de la etapa en la que se encuentra, por lo que es aconsejable acompañamiento de un nutricionista.
- Evitar frituras, Preferir preparaciones como al vapor, al horno, a la plancha, etc.
- No condimentes en exceso tus comidas y controla la sal para evitar retener líquidos.
- Evita los aliños o mayonesas en las ensaladas porque te van a sumar calorías (energía) que no necesitas.
- Alimentación rica en fibra (20 a 30gr al día).
- Abundante líquido (de preferencia agua) al menos 8 a 10 vasos al día.
- Respetar los horarios de alimentación y controlar las porciones.
- Consumir al menos 3 raciones de frutas y 2 de verduras al día, de diferentes colores (cada color es una vitamina diferente).
- Come lentamente y bocados pequeños, procura buscar un tiempo y espacio para esto porque una buena masticación influye en la sensación de la saciedad.
- Planifica tus comidas para evitar la improvisación y que esto te lleva a buscar “delivery” o comidas rápidas poco nutritivas y saludables.
FUENTE
https://www.bebesymas.com/postparto/cuando-recuperar-la-figura-despues-del-parto
https://letsfamily.es/embarazo/reducir-abdomen-despues-de-una-cesarea/